- ¿De qué temas hablar los primeros días? - me pregunté a mí misma.
- Aaaah!!! Un parto! Un parto siempre es un buen comienzo!!
Veamos, he pasado por tres, pero el del segundo ha sido, con diferencia el más divertido...
Mi hijo mediano llegó una semana antes de lo previsto...no tenía todo preparado y con lo cuadriculada que soy yo, ese adelanto me trastornó...bastante...
Llegué al hospital con contracciones muy seguidas pero queriendo volver a casa par...a terminar cosas importantes que me faltaban...como por ejemplo, preparar la ropa que iba a ponerse el mayor al día siguiente.
- Hola, tengo contracciones pero no estoy de parto, seguro que es una falsa alarma, pero como es el segundo, por si las moscas, vengo.
- Estás de parto.
- Uy, no, no. No me va bien, no estoy de parto.
- Estás de parto.
- ¿Pero puedo ir a casa a terminar unas cosillas y volver?
- No, ya has dilatado 4cm.
- Pues me parece fatal.
- Anda cámbiate.
- ¿Y mi matrona?
- De camino.
- Yo quiero mi matrona.
- Ya, ya viene...te llevo yo mientras tanto.
- No quiero.
- ¿Cómo que no quieres? estás de parto!
- ¿Y mi matrona?
- Bufff...que-ya-viene. Ahora-te-miro-yo.
- Uy no, quiero a mi matrona. ¿y mi médico?
- De camino.
- Yo quiero a mi matrona y a mi médico.
- Ya...(que paciencia, pobrecilla)...pero estás de parto, de momento te miro yo.
- No pariré hasta que no lleguen mi matrona y mi médico.
- Bueeeeeno, mira, ahora pasa el anestesista a verte para ir adelantando...tú tranquila...
- Yo estoy muy tranquila. Quiero a mi matrona. No quiero ver al anestesista.
- Ya, pero estás de parto y tenemos que ver si ponemos la epidural...
Y entró el anestesista...demasiado joven para mi gusto...
- ¿Cuántos años tienes?- le pregunté.
- ¿Perdón? soy el anestesista, voy a ver la analítica...
- No debes de tener más de 18 años, tú no eres anestesista. No voy a dejar que me pongas la epidural ¿ha llegado la matrona?¿y el médico?
- No tengo 18, soy el anestesista de guardia y si quieres la epidural, te la pondré.
- ¿De guardia? uy...pocas epidurales habrás puesto tú...
Jajaja!!!! tenía a mi marido al lado, muerto de vergüenza, sudando la gota gorda pero sabiamente callado no fuera a ser que él también recibiera...
Nos dejaron solos...
- No me gusta esta matrona, me cae mal. El anestesista parece un adolescente. No me va bien parir ahora... no le he dejado la ropa de mañana preparada al mayor...me quiero ir ya mismo!
- Estás de parto.
- NO ESTOY DE PARTO!!
- Aunque no te guste, estás de parto. Ahora llegarán la matrona y el médico.
Entonces entró de nuevo la que a mí me parecía el anticristo de las matronas...
- Voy a romperte la bolsa de aguas.
- Tú no vas a romper nada.
- Según la máquina debes tener unas contracciones de caballo!
- Me duele un montón, pero hasta que no llegue mi matrona, ni se me rompe la bolsa, ni se me pone la epidural porque a lo mejor no estoy de parto!!
JAJAJAJA!!!Ahora me río, pero se lo hice pasar muy mal a todos los que estaban allí...
- Uf... venga, vaaamos, ¿te ponemos la epidural?
- No, quiero un anestesista mayor!
- Dios! menuda noche nos espera...
De pronto, se abrió la puerta y ahí estaba mi matrona y detrás de ella mi médico. Un halo de luz los envolvía. En serio.
Por fin!!!- pensé.
- Hola!
y de pronto me transformé y puse la cara que pone el Gato con Botas cuando se pone risueño... la matrona pinchabolsas flipaba...
- Hoooola!
- Estás de parto. Vamos a quitarte ese dolor. Va a entrar el anestesista y nos vamos enseguida a la sala de partos para sacar a este pequeñín.
- Perfecto.
y la matrona pinchabolsas:
- ¿Perrrfecto? No me lo puedo creer...
y salió por la puerta cagándose en los muertos de alguien...
Entró mi matrona con el anestesista, me puso la epidural (cero dolor...osea, impresionante el niño). Me sacaron con la camilla y por el pasillo me encontré a la matrona pinchabolsas...
- Oye- le dije- perdóname...no soy yo, son las contracciones- y ella respondió:
- Lo sé, hace 40 años que asisto partos, de hecho yo enseñé a tu matrona.
- Anda, que casualidad... (tierra trágame)
Entrando en la sala de partos, claudiqué; la llegada de mi chiquitín era inminente, así que mejor dejar la mala hostia en el pasillo.
En fin, el parto genial, nos reímos también un montón... como en el primero, y eso que esta vez no habían elefantes rosas sobrevolando la sala de partos...pero eso... es otra historia...
Ojito#enelbox2hayunachalada#no

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