El universo me habla. Me dice: Mireia, ves a la peluquería. No es broma.
Es curioso, antes de ser madre, iba a la peluquería a menudo...oigs...que gustito ese masaje en la pica del lava cabezas... por cierto, siempre he pensado que en la Wikipedia deberían de poner como foto, en la palabra "felicidad", a una de nosotras en el segundo exacto en el que empiezan a darte ese masaje con el champú....se me cae la lagrimita de pensarlo...
Bueno, a lo que iba, que poco a poco, las visitas a la pelu se van espaciando, hasta que llega un día, en el que alguien por el barrio te pregunta: - ¿una peluquería por aquí? y tú respondes: ¿peluquería? ¿qué es eso? ¿peluquequé?... normal, ya no te acuerdas de lo que era...
Pasas pues, del champú nutritivo a las finas hierbas de los montes del Nepal+ masaje vigorizante + suavizante de leche de burra + sérum de belleza reveladora a base de cola de caballo, pomelo y sushi, al champú del supermercado...
Sniff...bueno, hay algo positivo de no tener tiempo de ir a la peluquería cuando te conviertes en mamá: ya no te gastas una cantidad indecente de dinero, y eso es muy positivo, ¿no?
En mi caso era muy indecente y el motivo es que yo no sé decir "no":
-¿te pongo el champú de frutos del bosque con aroma de geranio? sí
- uy! tienes las puntas muy mal. ¿te pongo suavizante jamaicano con moras silvestres que te dejará el pelo ultramegasuave? sí
- uy, como se ve estropeado, hoy te tocaría un sérum o una mascarilla. ¿te pongo un sérum de belleza inmediata a base de pis de cabra y maíz? sí, claro
y eso cling, quiticling, quiticling...suma y sigue....
Dios! me voy por las ramas...las señales, las señales...os cuento:
señal 1) Ayer, no una, ni dos, si no hasta tres personas me miraron con cara rara el pelo, en el metro, cuando me iba a trabajar. Ya, a lo mejor llevaba una pluma de guacamayo en la cabeza, luego se cayó y no me dí cuenta, pero bueno, como no lo sé, al principio pensé: ¿algo le pasa a mi peinado? pero, al llegar al trabajo, me miré en el espejo y me dije: está bien, son imaginaciones mías, no me miraban el pelo!
señal 2) A la hora de comer, salí al Frankfurt que hay al lado del trabajo y, al cabo de unos minutos, entró el propietario de una peluquería que tenemos cerquita. Me miró fijamente. Vale, quizás no miraba mi pelo, si no mi cara de hiena mientras me comía la hamburguesa, pero el caso es que de pronto, sacó una tarjeta del bolsillo y me dijo: "- hola, acabo de reformar la pelu, te hago un 20% de descuento si vienes ahora".
¿Ahora? pues sí que parece grave, pensé... sin embargo, no hice caso y me volví al trabajo, pero todavía quedaba una última señal:
señal 3) A la hora del cierre, en el nuevo supermercado paquistaní que han puesto al lado del trabajo, decidí comprar un par de cosas y, al pasar por caja:
- hola chica, tú tener premio
- ¿un premio?
- sí, nosotros inaugurar y darte premio bienvenida
- ay! que guay!
y entonces me dice:
- toma, un peine de regalo
¡¡Hostias!! Está claro, ¿no? el universo me ha hablado y me ha dicho que haga el favor de peinarme.
Mañana pido hora, fijo.
holavengoapedirhora#estamoscompletos#Dios...parecesunfraguel#tehacemosunhueconena#cling#piticling#piticling#


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